Exposiciones más relevantes de 1903


Carlos Vazquez Ubeda
"Delante de la vitrina"
1904 Pastel 67x50cm

Hace cien años la Sala Parés era la galería de arte de Barcelona, por excelencia. Ubicada, como actualmente, en el número 5 de la calle Petritxol, acogía a los grandes artistas catalanes del momento.


Convivían en aquel final de siglo estilos bien distintos. Algunos, de claro signo continuista y otros que ya apuntaban los profundos cambios que iban a producirse en el siglo XX.
Entre los primeros encontramos pintores, como Modest Urgell y Dionís Baixeras que sintonizaban con la tradición del paisajismo de raíz post-romántica, y otros como Francisco Miralles, Roman Ribera o los hermanos Masriera, que se mantenían en la pintura de género. También en la línea continuista cabe citar a Josep Cusachs gran pintor de temas militares y a los de la Escuela de Sitges, de raíz fortuñiana, basada en la representación de la luz: Joan Roig Soler y Arcadi Más i Fondevila entre otros.

Entre las corrientes renovadoras, el modernismo era la que se hallaba en pleno apogeo a finales del siglo XIX. Sus máximos representantes, en lo que a pintura se refiere, eran Ramon Casas y Santiago Rusiñol. Desde París o desde Sitges, desde la barcelonesa cervecería-cabaret "Els Quatre Gats" o desde la Sala Parés, protagonizaban la vida artística de la ciudad. Paradójicamente, su obra, que hoy se disputan los coleccionistas, no era entonces siempre bien aceptada. Al mismo tiempo, el simbolismo de Alexandre de Riquer, Adrià Gual, Lluis Masriera o Joan Brull, rompía con la tradición de la pintura catalana, y entroncaba con lo que ocurría fuera de nuestras fronteras. En escultura destacaban nombres como Josep Clarà, Enric Clarasó o Josep Llimona.

Algunos pintores relevantes como Eliseo Meifren, Segundo Matilla, o Lluis Graner, acogieron las propuestas del modernismo. Desde un ámbito más renovador Darío de Regoyos, Marià Pidelaserra, Nicolau Raurich, Hermen Anglada Camarasa y el primer Joaquim Sunyer aprovecharon las posibilidades del impresionismo y el post-impresionismo.

Finalmente destacamos las figuras de cinco grandes artistas: Picasso, Mir, Gimeno, Nonell y Canals que van más allá del modernismo y abren la pintura catalana hacia las corrientes del siglo XX. Curiosamente, las exposiciones de estos últimos pintores, hoy tan valorados, se saldaban por entonces, con algunos fracasos comerciales .

Todos estos artistas, entre muchos otros, confluían, desde su diversidad, en la Sala Parés cuyo calendario artístico rebosaba vitalidad y era intensamente seguido por el público, el coleccionismo y la crítica de finales del siglo XIX.

 

En aquella época la Sala Parés era además lugar habitual de conciertos y tertulias. Dos años antes se había celebrado el primer concierto de Pau Casals y Carlos Vidiella. En la sala se reunían los artistas más carismáticos del momento para discutir, con pasión, temas de actualidad. Pintores como Brull, Masriera, Urgell, Nonell y Meifren fueron los grandes animadores de estas tertulias que centraban la vida artística del momento y creaban un ambiente propicio al coleccionismo.
La Sala Parés en 1901 durante la exposición de pintores de la Sociedad Artística y Literaria.